Delicada, sutil, cuidada, detallista, suave, inteligente, evocadora, tranquila, emocionante, contenida, sugerente.
Y muy cierta.
¡Qué Hopkins! Uno de sus grandes papeles es sin duda este mayordomo de Darlington Hall, aséptico, contenido, misterioso, gélido y desconcertante. ¡Y qué Emma Thompson desconcertada por él! La irritante frialdad del señor Stevens la exaspera. La indiferencia de él raya en la crueldad.
Los deseos contenidos, el amor constreñido, el “pudo ser y no fue” está magníficamente tejido mediante sutiles conversaciones en el lujoso ambiente inglés de un palacio en el periodo entreguerras donde se entremezclan historia, política y férreos pero imperceptibles lazos personales entre los personajes.
