Esta cinta de José Luis Cuerda se puede resumir en una gran carcajada del principio al final. Es una historia o una antihistoria sin principio ni final -aunque al fin amanezca (que no es poco)-.
Es absurda, surrealista, espontánea. Un completo sinsentido que esconde miles de guiños sólo aptos para españoles (o para quienes conozcan bien ciertas peculiaridades de la raza…) Un pueblo de personajes caóticos pero perfectamente verosímiles dentro del caos.
Es probable quedarse tarareando la canción del maestro rural “causa admiración como trabaja el corazón” levantando los brazos en una suerte de espiritual negro a la española.
En fin, una gozada absurda, eso es.