El que se haya perfeccionado en el arte de olvidar y en el arte de recordar, podrá jugar a la pelota con la existencia entera.
Me gusta esta frase.
Kierkegaard dedica muchas páginas al recuerdo en “La rotación de los cultivos”.
Confiesa que el buen recuerdo es el recuerdo poético. Ese que llega cuando el dolor ha pasado y deja revivir a la imaginación con el corazón en calma y sonriente…
Sí, pero generalmente tendemos a recordar con una sonrisa momentos que entonces no fueron tan felices. Si esto es así merece la pena vivir el presente conscientemente o es mejor dejar pasar el tiempo para disfrutar de ese recuerdo poético? Es todo producto de nuestra imaginación, las sensaciones?