La verdad no avisa; aparece, se manifiesta, se deja ver.
Si la busco con ansia se aleja: Si con pereza, se amohína.
Y no es caprichosa la verdad sin embargo. No se la cita, pero sí se la puede invitar.
Es un huésped exquisito que querría quedarse, pero al que la fealdad ahuyenta.
Es difícil y fácil la verdad. Como una amante sin compromiso que pide ser buscada con calma, con devoción.
No se deja apresar por los conceptos. Aunque puedo hablar de ella sin agotarla nunca, como un hermoso rostro cambiante pero eterno.
Tan pétrea como una columna de mármol y tan evanescente y fluida como vapor de agua.
Es porque es. Porque sí.
Se puede sobrevivir sin ella en una suerte de vacío desconcertante.
Quien ha habitado en ella no puede abandonar su lugar.
Madrid 7/02/2010
Ah, y dice Rilke estas palabras: “…lo que sólo se atrapa con suerte de vez en cuando y se vuelve a lanzar como un niño el balón”

Yo necesito invitar a mi Verdad, la busco hace tiempo y la requiero pronto. Cuanto antes debo empezar a Vivir. Ojalá ese huésped exquisito quisiera quedarse conmigo desde este preciso instante.